He tenido abandonado este blog durante un año. El impacto de la noticia que refiero en el siguiente “post” me dejó noqueado unos días y luego la inercia de los días y los hechos me ha alejado de él. Lo retomo en modo retrospectivo, con el fín de poderlo terminar cuando abandonemos Grecia (por esta vez) a finales de julio de 2010. Allá voy.
martes, 15 de junio de 2010
martes, 28 de julio de 2009
Vuelta a Grecia, al blog y a las andadas.
Llegué a Atenas al día siguiente algo resacoso, lo confieso, y extremadamente agotado. Se me olvidó felicitar su cumple a mi amiga Olimpia -no soy muy bueno en esas cosas pese a la inestimable ayuda de “outlook”-.
Las temperaturas han ido subiendo y Atenas ha ido mostrando su cara menos amable. A partir de las diez de la mañana la ciudad es durísima. Andando o en moto un horno, en coche un atasco infinito. Por la noche poco refresco aunque algo sí que mejora.
La playa, eso sí, ayuda mucho. Ya estoy algo moreno pese a huir del sol. Y a mí esto del mar me sube el ánimo, siempre he echado de menos aquellos veranos en Barcelona con mis tíos y el ir a la playa y al puerto.
Me he llevado una agradable sorpresa cuando me ha llamado al móvil mi amiga de la universidad Cristina Quiles. Llevábamos sin hablar no menos de 22 años... El caso es que se ha regalado un curso de griego moderno en Atenas, y habiéndose enterado de mi situación de semiresidente, me preguntaba por cómo iban los temas y precios de alojamiento y los barrios más cercanos a su escuela. Tras algunas gestiones llegó a Atenas y fuimos a buscarla al aeropuerto y de allí la llevamos a su residencia de estudiantes. Compartía , queridos lectores varones y solteros de este blog, con una norteamericana jovencita (para mí casi todas lo son ya …) de la que sólo diré que al pasar por la calle unos minutos antes (esperábamos a la persona de la agencia) provocó comentarios de mi amiga y de mi mujer. Era pluscuamperfecta, ¡Qué barbaridad!, ¡Qué modesta exhibición de salud y belleza!
Dejamos a Cristina en compañía de semejante criatura y al día siguiente fuimos de excursión al cabo Irineo, como se relata en el siguiente capítulo.
lunes, 20 de abril de 2009
Egina
Repuestos, físicamente -emocionalmente no sé si lo estaré alguna vez- en el que en España era viernes santo y en Grecia viernes a secas, nos fuimos a Egina por el muy griego procedimiento de bajar al Pireo y subir el coche al barco. Hora y media más tarde estábamos en la isla. La cruzamos de lado a lado (15km.) y ascendimos hasta el templo de Afaia, una deidad preindoeuropea asimilada a Atenea en época clásica. El templo es magnífico y el marco incomparable. La única sombra es que las mejores piezas del templo están en Munich y se echan de menos “in situ”. También es una sombra la falta de sombra en verano, pero como el día era magnífico el asunto era menor.
Visitamos también Paleochora, es decir la capital vieja arrasada por Barbarroja y de la que los turcos permitieron restaurar las iglesias.
Privilegio de Pocos
He sacado el segundo item del orden lógico porque es el que voy a desarrollar. Esto del “in medias res” debe hacerse sin avisar, a la manera épica, pero no pudiendo compararme con mi Virgilio del alma prefiero dar un aviso al respetable que por ahí quede.
Y fue el segundo de los hechos (gesta diría casi) el que fuimos invitados ( y, sin duda, de ello envidiados) a entrar en las zonas de la acrópolis prohibidas a los simples visitantes de pago. El privilegio fue consecuencia de los buenos oficios del Dr. Eusebi Ayensa, a la sazón director del Instituto Cervantes de Atenas. Por motivos profesionales, el Dr. Ayensa estableció contacto con el Dr. Tanoulas, director de las obras de restauración de los Propíleos de la Acrópolis y autoridad indiscutible en la materia, quién procedió a invitarle (y hacernos extensiva la invitación) y se nos ofreció de doctísimo guía. Para mi sorpresa no sólo se me permitió hacer fotos, sino que se me animó a ello, e incluso el Dr. Tanoulas empuñó mi cámara y levantó gráfico atestado de mi presencia. Fuimos, pues el Dr. Ayensa, su encantadora esposa y sus estupendamente educados hijos (parece peloteo, pero es la pura verdad), mi querida esposa y este humilde cronista.
¿Qué decir cuando haces algo que ni en sueños podrías haber pretendido?
Sólo diré que, cojo y todo, subí por los andamios hasta la cima de los Propíleos; que, renqueante y dolorido, ascendí por la escalera de la torre franca a la cima del Partenón. Extasiado.
(Sé que me estoy poniendo rimbombante e hiperbatónico, pero es que con el recuerdo se me dispara el estro. Soy así, ya no peleo contra mí mismo.)
Debo decir que alguna parte maligna de mi personalidad se regocijó cuando, al vernos en zona prohibida, un turista español, de los de chándal blanco, gorrita de béisbol (torcida) y cara de desertor de la E.S.O. Dijo : “¿Y esos que hacen ahí?” Y su colega, con idéntico uniforme y catadura, le respondió:”Serán VIPS”. ¡Qué leches!, por una vez en la vida, Sí.
Tras la agotadora visita nos repusimos comiendo platos típicos en un cercano restaurante. Luego me tocó, gozosamente, trasladar mis 185 fotografías del evento al ordenador. “Sólo” hice 185 porque me discipliné en fotografiar únicamente aquello no habitualmente accesible. Un privilegio de pocos.
jueves, 9 de abril de 2009
Petroula y la cuaresma bien valen una resma
El numerito se presenta a diario a las 21:00 horas o así y cada día el trajecito y el discurso es más emputecido que el anterior. El contraste con este monumento a la incorrección política (me imagino a la ministra Aído ante semejante despliegue de curvas sin cerebro) es la proliferación de menús de cuaresma en las cadenas de comida rápida de origen extranjero. Aunque ya he hecho alguna mención, pongo testimonio del menu "Mc σαρακοστή" (o sea "Mc Cuaresma") que gira en torno a una hamburguesa confeccionada con gambas ("Burger με γαρίδες"). viernes, 23 de enero de 2009
Año nuevo en Grecia (año II)
Llegamos a Grecia con algo de retraso, cortesía de los chicos del SEPLA, y a la mañana siguiente fuimos a hacer la compra de vituallas para rearrancar la casa (comida, leña, etc.). Era día 31 y apenas tuvimos tiempo de completar las tareas. Por la noche teníamos invitación de nuestros caseros-vecinos a cenar y entrar juntos en el año. Declinamos la cena porque sabíamos que sería tras la medianoche y que eran legión los invitados. Prometimos, eso sí, pasarnos a recibir el año nuevo en su compañía.
Tras cenar a las nueve y media, a cosa de las once y cuarto pasamos a casa de los vecinos. Unos minutos después empezaron a llegar los invitados, todos vestidos de fiesta y media. Nosotros no es que fuéramos de trapillo, pero había un abismo. A las doce menos cuarto empezaron a encender velitas y en la televisión apareció el Alcalde de Atenas largando un discurso aburridísimo, mientras a su derecha ponían un reloj con segundero. Cuando quedaban unos diez segundos para medianoche, Grigoris dio la orden para que su hijo Panagiotis apagara las luces de la casa por el expeditivo procedimiento de cortar el interruptor diferencial de la casa. Obviamente, la televisión se apagó también y, al cabo de unos segundos de casi silencio, todos prorrumpieron en gritos de Χρώνια Πολλά με υγεία! ( es decir “muchos años con salud”). O sea, que entramos en el año nuevo “a ojo”, más o menos a la hora y sin sincronizarnos con nadie.
El día dos de enero es feriado en Grecia, como compensación por los días de más que se abre en diciembre (sic). Dí un paseo y comprobé que la vida sigue, y el ayuntamiento de Atenas, inasequible al desaliento, había colocado un nuevo árbol.
Fue el día tres que se pudo salir por ahí. Es el cumpleaños de mi ahijado D. Armando Rodríguez Zurrón y se le llamó oportunamente.lunes, 19 de enero de 2009
Los koukoulofori, el túmulo y el pescaíto.
Este fin de semana largo de la “Inmaculada” ( no lo ha sido de la constitución, que este año nos la ha birlado el calendario) he ido a Atenas como era esperable. La cosa ha tenido dos aspectos: en Grecia ha sido un fin de semana trágico. Ha muerto un chico de 16 años en una manifestación de los llamados “koukoulofori” ( o sea los encapuchados). Las circunstancias aún deben ser aclaradas pero el chico ha muerto de un tiro en el pecho. Las reacciones han sido variadas pero lo cierto es que las manifestaciones de grupos antisistema o anarquistas son constantes en Atenas y son siempre destructivas y desaforadas, con quema de coches y comercios. Esta vez la cosa que había empezado como de costumbre se ha disparado por la muerte de un chico demasiado joven para estar enfrente de la policía: una situación absurda y estúpida.
En realidad la cosa en un primer momento nos pilló de lejos. Fuimos a Acharnes a ver una impresionante tumba micénica: un “tholos” situado en pleno barrio periférico de Atenas. Hay además un museíto muy interesante. En ese “tholos se encontró la fantástica lira que se puede ver en el museo nacional.
Después fuimos a comer pescaíto a Rafina, el segundo puerto del Ática. Comimos no especialmente bien, pero, eso sí, en mangas de camisa y al aire libre mientras en Madrid caían chuzos de punta.
De punta mientras tanto caían toda clase de objetos en las calles de Atenas. Llegamos de vuelta y vimos una humareda turbia salir del centro de la ciudad. No sabíamos lo que era y sólo por la noche supimos lo que había pasado cuando pusimos la tele griega. Al día siguiente se percibía ambiente de combate en la ciudad con calles cortadas y ruido de helicópteros. Nos quedamos en casa.
El lunes yo marchaba para Madrid y la cosa debía estar muy calentita porque se veía humo y el taxista evitó cuidadosamente los barrios universitarios. Maricarmen no me llevó al aeropuerto porque su vida se estaba complicando por momentos
Tenía organizado para esa semana un curso para profesores de español con participación de profesores venidos de España y los pobres estaban alojados en el peor de los sitios posibles, justito enfrente del santuario de los “koukoulofori”. Maricarmen fue a verles al hotel y apenas pudo regresar a casa después de dejar a los profesores sitiados allí. Al día siguiente el curso se canceló, o mejor, hubo de ser cancelado con innumerables llamadas y correos electrónicos a los asistentes. Un perfecto desastre. El propio lunes los manifestantes cambiaron su ruta habitual y se acercaron hasta nuestro barrio destrozando aleatoriamente (¿O no?) comercios a su paso. Quemaron, por ejemplo, la oficina de correos más cercana a la Embajada y a la que vamos con frecuencia.
Muchos compañeros y amigos me han preguntado el porque de esta violencia. Las causas son múltiples pero casi todas tiene que ver con la historia reciente de Grecia y el tremendo grado de politización y polémica de la vida diaria. La cosa valdrá una separata de este blog...
